Todos los elementos de una marca comunican. No solo los elementos que están impresos como logo, tipografías o colores. También es importante tener en cuenta las posibilidades que nos da el soporte, en este caso el papel.
El mercado de los fabricantes de papel (Antalis, Fedrigoni o Unión papelera) ha evolucionado y permite dar acabados originales y diferentes a la papelería. Y es que para cada marca podemos recurrir a un tipo de papel distinto.
Buscando originalidad encontramos una amplia gama de acabados como 100% bambú que da un acabado muy natural, transparencias, metálicos (cobre, oro, plata), o acabados en tonos iridiscentes o perlas que otorgan a la impresión un tono nacarado muy fino y exclusivo.
También tenemos el papel verjurado. Este es ese papel que ya en su fabricación tiene algún dibujo troquelado como puntitos pequeños o rayitas verticales/horizontales. Un acabado más artesanal y tradicional que recuerda a la época en la que el papel se fabricaba a mano. De acabado mate podemos usarlo para una identidad más detallista.
De las más conocidas es el papel offset (parecida a la típica cartulina que compramos en la papelería) en sus diferentes gramajes (grosor) y colores nos transmite un acabado más sencillo y minimalista por su suavidad y su acabado liso.
Puede utilizarse también cartulina estucada o satinada. Siempre da un acabado elegante. Ésta es la elección de la inmensa mayoría de diseños. La razón principal es su coste. Los papeles especiales tienen un coste mayor y encarecen el producto final aunque la inversión merece la pena ya que obtenemos un clara diferenciación.
No olvidemos que la identidad corporativa también es palpable y nuestro sentido del tacto permite posicionar a una marca en función de una sensación más o menos agradable.
Si tienes más preguntas o prefieres que un diseñador gráfico profesional y con experiencia haga el diseño de tu imagen corporativa escríbeme a hola@xuriagarcia.com
